Omar Noguera

Presidente del IPEF

 

Si bien el mundo aún está preocupado en cómo sobrevivir a esta pandemia, con señales esperanzadoras en las vacunas que van surgiendo, es momento de tomar nota de las lecciones que ya nos fue dejando.
Una de ellas es la gran capacidad de resiliencia de la empresa familiar frente a las crisis económicas. Y es que en todo el mundo se destaca a esta unidad económica por su capacidad de adaptarse a las circunstancias del mercado, innovar y, por sobre todo, mantener puestos laborales más allá de los resultados económicos que pueda arrojar las cuentas finales de este año.
Pero, pese a su resistencia, las empresas familiares están lejos de ser infalibles, ya sea por las circunstancias propias del sector afectado o por sus propias debilidades. Hemos sido testigos de una infinidad de negocios obligados a cerrar sus puertas, con lamentables consecuencias para todos sus grupos de interés.
En Paraguay, por más que no existan estadísticas, por las características de su economía podríamos concluir que la gran mayoría de las empresas activas son familiares. Asimismo, estos emprendimientos comúnmente se encuentran entre una primera y segunda generación, donde el principal desafío es la de sostener el negocio y hacerlo rentable.
Sin embargo, esta circunstancia no quita la existencia de debilidades que también son características de las empresas familiares y que, de momento, no están siendo adecuadamente priorizadas para gestionarlas; la profesionalización en la toma de decisiones, el uso de los recursos financieros, el cuidado en el endeudamiento o el uso del patrimonio familiar, la gestión de conflictos entre accionistas o futuros accionistas, son entre muchos otros, ítems que pueden comprometer el futuro no solo de la empresa, sino de las relaciones familiares.
Debiera ser de interés del propio empresario miembro de la empresa familiar, así como de los demás actores económicos y del propio gobierno, que estas organizaciones atiendan de manera equilibrada todos los factores necesarios que permitan su fortalecimiento y crecimiento sostenible.
La recuperación de la economía profunda para el 2021 necesariamente estará cimentada en el emprendimiento de esas personas unidas por lazos de sangre, pasión y afecto que deciden salir adelante juntas. Es buen momento para dotarles de herramientas e incentivos que permitan canalizar este esfuerzo, lo que redundará en mejores resultados para todos.